miércoles, octubre 25, 2006

movimientos telúricos

oscilatorio

siete cervezas y muy poca mota. el piso se bambolea suavemente de un lado a otro. mi piso tiene desde hace mucho una gran falla que lo atraviesa y se agranda con cada paso que doy. camino dando tumbos, siempre temiendo ser devorada por la herida en el piso, que no sangra pero invita a asomarse a sus misterios. sin querer, me detengo a observar y me doy cuenta de que no se necesita mucho para sucumbir a la tentación de bajar y me pregunto
por qué no?
una fuerza me detuvo, no sé si interna, no sé si externa. de cualquier forma, en perspectiva todo fue una estupidez.
mi piso sigue frágil, sigue oscilando con intermitente intensidad. aún no llega al punto en que la sacudida sea tan grande que me haga perder el equilibrio, pero estoy mareada y cansada de tanto movimiento. quizá un día esté tan somnolienta que no ponga atención en mis pasos y finalmente resbale dentro de la falla, en una caída silenciosa y celestial, sintiendo el aire acariciar mis sueños.

trepidatorio

mis piernas vibraban. quizá por tanto bailar, quizá por el nerviosismo escénico que nubla los rostros de todos los que te observan, y mágicamente te aisla de aquellos a quienes te estás entregando en cada nota. la sacudida violenta, no del suelo sino de mí. no del entorno sino de mis entrañas. todo se agitaba con violencia y aún así todo era serenidad en apariencia. incluso yo misma no notaba como toda la amargura que había construido por tanto tiempo se desmoronaba como mazapán.
seguramente fue el sismo más largo de la historia, apenas un mes después noté que algo se movía dentro de mí.
aún hoy, me sacudo con cada roce, cada beso y cada intercambio de miradas. la destrucción de las tristezas aún no es total, pero la reconstrucción de la esperanza se lleva a cabo a pesar de las continuas sacudidas.

mixto

fue como un cataclismo. como los segundos de calma antes de que arrecie la tormenta, sin embargo lo único que se afectó fue la tierra donde estaba parada. tantos años creyendo y divulgando concepciones erróneas, que lo único que me dejaron fue nada de dónde asirme. la desazón, la tentación por la falla, y al mismo tiempo la emoción, la ilusión, la sacudida de las entrañas.
algo debió cambiarme durante el terremoto, porque cuando terminó no podía recordar qué había sucedido. supongo que tuve miedo, supongo que lloré, supongo que sufrí tanto que incluso lo olvidé. supongo que no lo he superado, pero que vivirá escondido en mí hasta que una noche en medio de una pesadilla despierte gritando que sí soy humano, que no estoy aparentando, y nadie esté ahí para escucharlo.

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